La economía del donut




Lo que uno se encuentra en la sección de economía de los distintos medios de comunicación normalmente son las cuentas de resultados de las grandes empresas cotizadas, los datos del PIB nacional o de algún país extranjero, las negociaciones de compras y fusiones, las reformas que los poderes públicos planean sobre determinados sectores, etc. Pero la economía es también una ciencia social a la que investigadores académicos dedican su tiempo con el objetivo de avanzar en su conocimiento.

Esta producción universitaria pocas veces llega al conjunto de la sociedad. Pero un nombre atractivo siempre ayuda, como sabe bien Kate Raworth, investigadora de la Universidad de Oxford que en los últimos tiempos ha conseguido llamar la atención con su economía del donut.

Al igual que la economía circular, de la que hablábamos hace unos meses, la teoría de Raworth pone el foco en la gestión de los recursos limitados del planeta y en las desigualdades sociales existentes. Lo hace de forma meticulosa repasando, uno a uno, los siete aspectos en los que la economía convencional ha provocado más problemas que los que ha solucionado. 

El objetivo correcto

En su libro ‘Economía Rosquilla'  , plantea que el incremento del PIB se ha convertido en un objetivo en sí mismo, en lugar de un indicador útil para la consecución del que, según la autora, debería ser el verdadero objetivo de la economía: que las necesidades de todos queden satisfechas garantizando la sostenibilidad medioambiental.


"Todo el mundo debería tener acceso a los bienes básicos, como la comida, la vivienda, el agua, la salud o los avances tecnológicos, pero dentro de los medios y recursos disponibles en el planeta", resume Raworth. Esos productos esenciales componen el círculo central de la rosquilla, mientras que el círculo exterior supondría el límite que los propios recursos medioambientales establecen para la humanidad.

Así, el agujero del donut representa las carencias de esos bienes básicos que tienen muchas personas y cuya cobertura debería convertirse en la prioridad de la economía. "La economía mundial de hoy en día causa grandes divisiones, con desigualdades extremas; y también destruye el mundo viviente del que todo depende", señala Raworth en este artículo publicado por Foro Económico Mundial. Su propuesta pretende dar respuestas a estos retos y fijar los nuevos objetivos que tiene que marcarse la economía en el siglo XXI. Fuente : El blog de Bankia

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