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La reconstrucción de una economía verde




La necesidad de  que tenemos que afrontar las consecuencias del cambio climático ya no es solo parte de la agenda medioambiental, sino que la preocupación por sus efectos alcanza áreas como la política, la demografía o la economía. Prueba de ello es que los objetivos climáticos desempeñarán un papel cada vez mayor en las cumbres de organismos y entidades internacionales, como la que celebrará el G7 en el Reino Unido el próximo mes de junio. La preocupación por el calentamiento global fue una de las cuestiones que abordaron los ministros de economía del grupo durante una reunión preparatoria. 


Como anfitrión, el canciller del Exchequer o ministro británico de economía, Rishi Sunak, emplazó a sus homólogos a convertir el cambio climático y la naturaleza en «parte central» de las decisiones económicas y financieras.


Una economía sostenible será, por tanto, uno de los debates del encuentro que tendrá lugar en Cornualles el próximo  11 al 13 de junio. Uno de los enfoques, según se desprende del comunicado del ministro británico, es de qué manera los países del grupo deben asumir un liderazgo y compromiso para apoyar a los países vulnerables de cara a asegurar que su reconstrucción económica se haga desde principios «realmente verdes». Una de las formas de conseguirlo es, según Sunak, garantizar una «transición suave y efectiva» de todas las economías hasta las cero emisiones. El Reino Unido recuerda que en su territorio, en Glasgow, está prevista la celebración de la cumbre del clima GOP26, por lo que sería de una mayor eficacia que todos los gobiernos coordinasen y alineasen sus políticas con respecto a los objetivos climáticos. Esta sintonía llega con la participación en estas reuniones preparatorias de la estadounidense Janet Yellen. Con la llegada de Joe Biden a la presidencia, el país parece dispuesto a dar un giro a la actitud regresiva en cuestión de cambio climático que caracterizaron los años de la administración Trump.


Además, estos objetivos de solidaridad medioambiental se extienden al impacto de la pandemia en los países en vías de desarrollo: en las conversaciones previas a la cumbre se abordó un reparto equitativo de vacunas para responder al desafío global que supone el coronavirus.


El físico y filósofo británico Allan Chalmers aseguraba que, durante las crisis, uno descubre lo que es realmente. Hemos atravesado un ejercicio que ha puesto a prueba nuestra sociedad, nuestra sanidad y nuestra economía. A pesar de las dificultades, España ha transitado como país en una dirección clara: apostar por la recuperación a través de una economía descarbonizada, equilibrada y justa con todos los ciudadanos. Y es aquí donde el sector privado, y el energético en particular, han izado velas para imprimir velocidad a esta transición.

Tras un año marcado por el Covid-19, llegamos a 2021 con las esperanzas puestas en la vacuna que renueva nuestro impulso para hacer frente a la necesaria recuperación de nuestra economía, afectada por una emergencia sanitaria sin precedentes en las últimas décadas. El retroceso de los indicadores económicos en 2020 y la tercera ola de la epidemia llaman a la prudencia, pero España, junto con sus administraciones y sector privado, ya ha trazado los primeros pasos para abordar la senda del crecimiento.


Durante los últimos meses, las grandes empresas han seguido invirtiendo y ofreciendo soluciones a las necesidades sociales que han ido apareciendo y adaptando su respuesta constantemente para hacerla más efectiva. Esta capacidad de resiliencia, junto a las oportunidades que nos brinda la transición energética, deben ser los catalizadores de la recuperación.

Ante este escenario, el programa Next Generation de la UE es una de las principales herramientas de que disponemos. De los 750.000 millones de euros previstos, el Consejo Europeo quiere que se destine al menos el 30% a la transición ecológica y el Gobierno español ha elevado la inversión verde al 37% de los fondos asignados.

Son estímulos muy relevantes que debemos aprovechar, sin demora, para apalancar en ellos la creación de empleo y la recuperación de nuestro país, al mismo tiempo que luchamos contra el cambio climático y avanzamos hacia la descarbonización de nuestra economía.

Naturgy hace ya más de dos años que puso rumbo hacia un modelo de negocio sostenible, en el marco de una transición energética justa. La transformación de la compañía nos ha ayudado a hacer frente a un retroceso de la demanda energética, y nos ha permitido poner en marcha un ambicioso plan de acción para abordar el impacto del Covid-19, dirigido a la sociedad en general y a nuestros clientes en particular.


Nuestra empresa cree firmemente que la transición energética esta aquí para quedarse, y por ello seguirá invirtiendo en el marco de esta nueva economía verde. El centenar de proyectos que hemos presentado a los fondos europeos de reconstrucción forman parte de nuestra contribución al desarrollo económico de España, en un ejercicio de responsabilidad social que Naturgy no ha dejado nunca de ejercer.

Como compañía y como país, hemos mirado siempre hacia delante, y ahora más que nunca, debemos hacer nuestras las palabras de Ortega y Gasset cuando afirmaba que "sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos".


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