Latas con mucho viaje

La Coca-Cola llega ya desde otros países Se importan camiones llenos a precios más baratos

Si pide una Coca-Cola en un bar o un restaurante, mire la etiqueta, puede llevarse una sorpresa. En los últimos meses, no resulta extraño encontrar en España latas de este refresco procedentes de otros países, como Alemania o la República Checa, con la etiqueta en un idioma incomprensible para la mayoría de los consumidores.
Las latas han hecho un largo viaje desde las plantas embotelladoras de Coca-Cola en otros países. En ese peregrinaje, los refrescos pasan por intermediarios internacionales y recalan, finalmente, en el mercado donde son comercializados por un distribuidor local. Este es, en síntesis, el camino de la importación paralela, fenómeno que afecta cada vez más a los productos de marcas conocidas mundialmente.
El responsable de márketing de una gran distribuidora de bebidas afirma que en los últimos meses han comprado más cargamentos. ¿La razón? Se consigue un precio más bajo que el obtenido en España. "Es una práctica absolutamente legal en la que un concesionario de Coca-Cola pone a la venta en el mercado mundial partidas excedentarias a un precio rebajado", asegura.


Vendidas en los bares
Las partidas llegan a España en camiones repletos de miles de latas que luego son distribuidas en establecimientos hosteleros. "El mercado --dice el directivo de la distribuidora-- es sensible al precio y hay que buscar la mejor oferta en el mercado".
Con la ley en la mano, estas latas no cumplen con el requisito de estar etiquetadas en castellano. La ausencia de etiquetas o de instrucciones comprensibles ha motivado, en otras ocasiones, la retirada de algunos productos, en especial electrónicos.
Coca-Cola España asiste con resignación al fenómeno, a pesar de la pérdida de mercado que causa a las siete empresas embotelladoras del país, entre ellas Cobega, propiedad de la familia Daurella, concesionaria desde 1951 del refresco para el territorio de Andorra, Cataluña, Aragón, Baleares y Canarias. En las 14 plantas españolas que envasan la bebida refrescante trabajan unos 6.500 empleados. Sin embargo, pese a la importancia que adquiere el fenómeno, un portavoz de la multinacional consultado eludió pronunciarse sobre esta tipología de importaciones.


´Dumping´
Fuentes del sector explican que el auge del mercado paralelo es consecuencia de la mundialización económica. Unas empresas se aprovechan de la inversión de otras en publicidad y en mejorar la imagen de marca. "Se trata de una especie de dumping mercantil que aprovecha una zona de sombra de la regulación comercial", añaden las mismas fuentes. Otros medios recuerdan que las tasas de reciclaje que la administración alemana ha impuesto al envase metálico puede tener relación con la salida del producto hacia otros mercados alternativos.
La marca fundada en 1887 en Estados Unidos y que conoce el 94% de la población mundial se puede ver en un aprieto si los clientes llaman al teléfono de atención al consumidor y preguntan por las latas extranjeras. Aunque la firma de Atlanta es una de las multinacionales más arraigadas y con más presencia en el mundo, el control de la producción lo realizan los concesionarios de cada país.
El Reino Unido es el país con más latas importadas, incluso de Georgia. Se estiman que son el 20% del mercado. La situación llevó a Coca-Cola a denunciar a un importador, aunque la sentencia dio el visto bueno al tráfico comercial.
El mercado paralelo de la marca de cola es, además de una oportunidad para coleccionistas de latas exóticas, un tema de debate de los foros de internet. En uno de ellos se explica por qué proliferan estas importaciones. Un paquete de 24 latas para mayoristas cuesta en el Reino Unido 6,5 euros, mientras que en Alemania el precio es de 5 euros. A pesar del medio euro que se encarece con el transporte, el viaje sale a cuenta, sobre todo si son grandes cantidades.

Antoni Fuentes. Reportajes El Periódico

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