Economía del ciclismo

El ciclismo profesional, desde la segunda mitad del siglo pasado, se sustenta de forma casi exclusiva en el intercambio de intereses que mantiene con la publicidad. Si en otros muchos deportes la publicidad ocupa una parte sustancial de los ingresos, en este caso, al carecer de taquilla, esa dependencia se hace total. A finales del XIX cuando se ponen en marcha las primeras competiciones aparecen los primeros ciclistas profesionales, vinculados todos ellos a marcas de bicicletas que utilizaban la victoria de sus pupilos como referente de calidad para la venta de su producto.

Con la creación del Tour de Francia, en 1903, el círculo del profesionalismo se amplia pero se mantiene el mismo esquema. Los ciclistas lo son a título individual, aunque protegidos por la marca de la bicicleta con la que compiten. Existe una ruptura de esta dinámica individualista cuando el Tour, empresa que también merece un capítulo aparte, descubre que los clanes de marcas pueden determinar la victoria o la derrota de determinados campeones. Esa situación la resuelve la prueba francesa obligando a los corredores a disputar la carrera con un tipo único de bicicleta, sin marca, que facilita la organización.

Posteriormente se admiten los equipos de marcas (de bicicletas) pero no es hasta 1954 cuando aparecen los equipos con marcas no vinculadas al ciclismo. Fue la marca Nivea la que presentó un primer equipo profesional y lo hizo en el Giro de 1954. Se abrió de esta manera un mercado de patrocinio de equipos, y en consecuencia de ciclistas, que ha llegado hasta nuestros días.

La rentabilidad en ciclismo de altura, como es el Tour, ha sido extraordinariamente alta cuando las cámaras de televisión -en directo- se han incrustado en el pelotón. Ello ha generado una espiral inflacionaria en los fichajes de las grandes estrellas que solamente ha podido ser detenida por las consecuencias derivada de actuaciones policiales: Caso Festina, Operación Puerto, Caso Manzano, etc...

La llegada de grandes sumas procedentes de patrocinios ha estimulado la investigación en el rendimiento del ciclista a través de caminos poco éticos. Todo se justificaba por un sencillo silogismo: A más rendimiento, más dinero para el ciclista y por tanto mejor patrocinio para el equipo. Esta dinámica ha caído por la lucha antidopaje y actualmente se viven en el ciclismo momentos críticos con la desaparición de numerosas escuadras. La burbuja de la esponsorización se ha desinflado. Apenas quedan formaciones con presupuestos de diez a quince millones de euros como los que presentaban Liberty, Discovery, Telekom, Banesto, etc...

Ciclismo y medios de comunicación

La relación económica entre el ciclismo y los medios de comunicación merece un capítulo específico. El ciclismo se desarrolla a principio del siglo XX de la mano de grandes empresas periodísticas. Hay un intercambio económico muy interesante. Este deporte cautivaba a los ciudadanos por la heroicidad de sus campeones. Sus hazañas se vendían, más o menos noveladas, en la prensa y hacían aumentar las tiradas. Así el diario deportivo L'Auto (ahora L'Equipe) lanzó en 1903 el Tour de Francia como revancha a la Paris-Brest-Paris que organizaba el diario de la competencia Le Petit Journal.


L'Auto tuvo un gran éxito y multiplicó sus ventas. El ejemplo lo continuó en Italia La Gazzetta dello Sport para crear el Giro. En España fu en en 1935 cuando el diario Informaciones de Madrid lanzó la Vuelta a España que más tarde pasó a manos del diario Ya y finalmente a El Correo Español-El Pueblo Vasco, de Bilbao, hasta que por amenazas de ETA y atentados dejó su organización. Tomó las riendas la empresa Unipublic en la organización de la Vuelta a España, en una época de vacas gordas para este deporte, con la llegada de la televisión en directo. Gracias al ciclismo Unipublic ha conocido una expansión monstruosa. Hace tres años la empresa fue vendida a Antena 3, pese a que los derechos de televisión estaban ya vendidos a TVE por cuatro años.

Sin el matrimonio prensa-ciclismo, este deporte jamás habría alcanzado los niveles de popularidad que ahora tiene. Por contra, muchas empresas periodísticas se han beneficiado de grandes tiradas ( o de sus niveles de audiencia) gracias al ciclismo y a sus estrellas mediáticas.

La economía del ciclismo en 2008

Sin padecer una crisis devastadora, lo cierto es que la economía del ciclismo se tambalea. Las mayoría de las grandes estrellas se han visto implicadas en la Operación Puerto y han visto drásticamente reducidos sus salarios. El Tour, en una imparable batalla ética (aunque el menos ético puede que sea él en muchos aspectos) ha impedido su participación, y en este deporte si no estás en el Tour no estás en la "creme". El efecto Puerto (falta de patrocinios) ha conllevado la desaparición de varios equipos: Relax, Comunidad Valenciana, Liberty, etc... Se viven momento de vacas flacas. Alguien ha llegado a decir que ahora es precisamente el momento ideal para invertir en ciclismo pues a precios de saldo se pueden conseguir buenos especialistas.

Las organizaciones tampoco están al margen del problema. La Vuelta a España ha mermado ostensiblemente su caudal de patrocinadores porque este deporte “no transmite una imagen ejemplar”. Hay un bache económico y una huida de espectadores hacia otros nichos televisivos como la Fórmula 1, donde Fernando Alonso es el actual Induráin del automovilismo. Para elevar la pasión del aficionado español y devolver la frescura económica a este deporte hace falta la aparición en escena de un Perico, un Bahamontes, un Ocaña o un Induráin que arrastren a la masa, pues donde va la masa, va el dinero.

Ecuchar la noticia:






VIDEO: " Sin sacrificio no hay victoria"




Vía: Angel Giner. Licenciado en Periodismo y Entrenador Nacional de Ciclismo

technorati,tag: economia deporte ciclismo

ENCUENTRA UN TRABAJO: